El verano puede afectar de forma especial a las personas mayores. Las altas temperaturas, la menor sensación de sed, la pérdida de apetito o algunas enfermedades y tratamientos hacen que la alimentación y la hidratación necesiten más atención durante estos meses.
En Algadi entendemos que el momento de la comida forma parte del cuidado diario.
Por eso, desde Algadi Senior trabajamos para que la alimentación en residencias y centros de día sea segura, adaptada y cercana a las necesidades reales de cada persona.
No se trata solo de comer “más fresco”. Se trata de asegurar que la persona mayor come bien, bebe lo suficiente y recibe una alimentación adecuada a su situación.
Cómo cuidar la alimentación de las personas mayores cuando llega el calor
Durante el verano, muchas personas mayores comen menos o beben menos de lo que necesitan. A veces no piden agua aunque tengan riesgo de deshidratación, o rechazan algunos platos porque resultan demasiado pesados para los días de calor.
Por eso, conviene prestar atención a varios aspectos:
- Ofrecer líquidos varias veces al día, no solo durante las comidas.
- Incorporar frutas de temporada con alto contenido en agua, como sandía, melón, naranja o albaricoque.
- Preparar platos más suaves, frescos y fáciles de consumir.
- Evitar comidas muy pesadas en las horas de más calor.
- Revisar si hay menos apetito, cansancio, mareos o confusión.
- Adaptar la textura de los alimentos si existen dificultades para masticar o tragar.
Una alimentación adecuada en verano debe ser ligera, completa, segura y adaptada.
Si tu familiar está en una residencia, ¿qué puedes preguntar?
Cuando una persona mayor vive en una residencia, la alimentación forma parte directa de su cuidado diario. Por eso, en verano puede ser útil interesarse por algunos aspectos concretos.
1. ¿Cómo se controla la hidratación?
Es importante saber si se ofrece agua y otros líquidos a lo largo del día, no solo durante la comida y la cena. En personas mayores, esperar a que aparezca la sensación de sed puede no ser suficiente.
2. ¿Se observa si realmente bebe y come?
No basta con que el agua o la comida estén disponibles. Es importante comprobar si la persona los acepta y los consume. La observación diaria ayuda a detectar cambios de apetito, menor ingesta o rechazo de ciertos alimentos.
3. ¿Se adaptan los menús al calor?
En verano pueden funcionar mejor las preparaciones ligeras, frutas de temporada, verduras, cremas frías o platos templados, siempre manteniendo el valor nutricional del menú.
4. ¿Se tienen en cuenta sus patologías o necesidades concretas?
Alergias, intolerancias, diabetes, hipertensión, problemas de masticación, disfagia o dietas indicadas por el equipo médico deben estar contempladas en la planificación alimentaria.
5. ¿Cómo se adaptan las texturas?
Si la persona tiene dificultad para masticar o tragar, la comida debe adaptarse con criterio profesional. No se trata solo de triturar, sino de ofrecer una textura segura, adecuada y apetecible.
6. ¿Se informa a la familia si hay cambios?
Una pérdida de apetito, bajada de peso, rechazo de alimentos o menor ingesta de líquidos son señales que conviene comunicar y revisar con el equipo correspondiente.
Si cuidas a una persona mayor en casa, ¿qué debes saber?
En casa también es importante anticiparse. Muchas personas mayores no piden agua aunque la necesiten, o comen menos cuando hace calor sin que esto parezca preocupante al principio.
Algunas recomendaciones útiles son:
- Ofrecer agua con frecuencia, aunque no tenga sed.
- Dejar una botella o vaso visible y accesible.
- Repartir la hidratación durante todo el día.
- Incluir frutas con alto contenido en agua.
- Preparar platos suaves, frescos y fáciles de comer.
- Evitar comidas copiosas en las horas de más calor.
- Vigilar cambios de apetito, cansancio, mareos o confusión.
- Consultar con un profesional sanitario si existen restricciones de líquidos o patologías concretas.
También conviene cuidar el sabor y la presentación. Un plato sencillo, reconocible y bien servido puede ayudar mucho a mejorar la aceptación.
Alimentar también es cuidar
En las personas mayores, la comida no solo alimenta. También conecta con rutinas, recuerdos y bienestar. Por eso, en verano conviene cuidar tanto la hidratación y la seguridad alimentaria como la forma en la que se presenta y se adapta cada plato.
En Algadi Senior entendemos que el momento de la comida es una parte esencial del cuidado. En residencias y centros de día trabajamos para que la alimentación sea segura, adaptada y cercana, teniendo en cuenta las necesidades de cada persona y la realidad de cada centro.

